Asistente y agentes

Conecta tu propio bot.
Aquí deja de contestar y se pone a trabajar.

Ya tienes un bot en WhatsApp, en Telegram o en Slack, y lo único que sabe hacer es contestar. Conéctalo a AgentticCRM y podrá crear un cliente, mandar una propuesta o registrar un pago de verdad. Cada cosa que haga queda apuntada con el nombre de quien se la pidió, y si no te gusta, la deshaces con un botón.

cosas distintas que puede hacer
103
áreas del programa a las que llega
16
botón para deshacer cualquiera de ellas
1

Dos cosas distintas

El Asistente y los agentes no son lo mismo

Suenan parecido y casi todo el mundo los mezcla, pero se usan para cosas distintas. El Asistente es para cuando estás tú delante. Un agente es para cuando no estás. Aquí tienes la diferencia en cinco líneas.

Va dentro del programa

El Asistente

Le hablas tú, mientras trabajas.

¿Quién le habla?
Tú, desde AgentticCRM
¿Qué puede hacer?
Lo mismo que tú. Ni más, ni menos
¿Cómo trabaja?
Charlando contigo, como un chat
¿Quién dice que sí?
Tú, antes: te enseña el cambio y le das a aceptar
¿Dónde queda?
En la conversación, por si quieres releerla

Va por fuera

Un agente

Lo conectas tú y trabaja solo.

¿Quién le habla?
Tu bot de Telegram, Slack o WhatsApp
¿Qué puede hacer?
Lo mismo que la persona por la que trabaja
¿Cómo trabaja?
Solo, cada vez que alguien se lo pide
¿Quién dice que sí?
Ya dijiste que sí al conectarlo. Lo revisas después
¿Dónde queda?
En una lista de todo lo que hizo, con su botón de deshacer

Permisos

Tu agente no puede hacer nada que tú no puedas

Al conectarlo no le das poderes propios. Trabaja siempre en nombre de alguien de tu equipo y hace exactamente lo que esa persona podría hacer a mano. Solo dos cosas deciden hasta dónde llega:

  1. Lo que nosotros dejamos abierto

    Hay cosas del programa que ni siquiera ofrecemos a los agentes. Esa lista la ponemos nosotros y tú la ves entera.

  2. Lo que puede la persona por la que trabaja

    Si Ana no puede anular facturas, el agente que trabaja en nombre de Ana tampoco. Es su mismo permiso, sin excepciones.

Y ya está. La llave que le das no lleva permisos escondidos: solo sirve para saber quién está llamando. Si quieres apretar o soltar lo que puede hacer, lo cambias en el rol de la persona, en la misma pantalla de siempre. No hay una segunda lista de permisos en otro sitio que se te olvide revisar.

  • Si esa persona se va, el agente sigue

    Puedes dar de baja a quien lo conectó y no se rompe nada. El agente no depende de ella para funcionar.

  • Sin un nombre detrás, no hace nada

    Cada vez que pide algo tiene que decir por quién trabaja. Si no lo dice, no le contestamos — ni siquiera para consultar.

  • Sale en tu lista de equipo

    Ahí, junto a las personas, marcado como agente. Es donde miras cuando quieres saber quién puede hacer qué.

  • Es solo tuyo

    Cada agente pertenece a una sola empresa. No ve nada de ningún otro cliente nuestro.

Si algo sale mal

Todo lo que haga, lo puedes deshacer

Podríamos pararlo en cada paso para pedirte permiso, pero entonces tendrías que estar todo el día dando al botón y el agente no te ahorraría nada. Preferimos que trabaje y que tú lo revises cuando te venga bien. Para que eso funcione, guardamos cómo estaba todo antes de que lo tocara.

  • Ves exactamente qué cambió

    De cada cosa que tocó guardamos cómo estaba antes y cómo quedó después, con la hora y el nombre de quien lo pidió.

  • Lo deshaces con un botón

    Puedes deshacer todo lo de una vez o solo el cambio que no te gustó. Antes de darle, te enseñamos qué va a pasar.

  • No pisa lo que hiciste tú después

    Si tocaste esa ficha después del agente, no deshacemos nada: te enseñamos en qué se diferencian y lo decides tú.

  • Las facturas se anulan, no se borran

    Porque un número de factura no se puede reutilizar. Un pago se corrige por el mismo camino de siempre, sin borrar el recibo.

Hay tres casos en los que te pregunta antes de hacer nada

  1. Si es algo que no se puede deshacer

    No lo dejamos correr solo. O se puede deshacer, o te lo pregunta antes. No hay una tercera opción.

  2. Si nosotros lo marcamos así

    Para lo más delicado te lo preguntamos antes, aunque tú no hayas pedido nada.

  3. Si tú lo pides

    Pones ese agente «en revisión» y a partir de ahí te propone las cosas en vez de hacerlas. Se activa y se quita cuando quieras.

Los tres sirven para frenarlo, nunca para darle más manga ancha. Que algo no te lo pregunte no significa que pueda hacer más cosas: sigue pudiendo solo lo que puede la persona por la que trabaja.

Para qué sirve

Tú pones el chat. Nosotros ponemos el trabajo de verdad.

Tu agente se conecta en un solo sitio y desde ahí puede hacer 103 cosas distintas: 51 son consultar y 52 son crear o cambiar algo — clientes, propuestas, facturas, pagos, tareas, tickets. Cuatro ejemplos de cómo lo usa la gente:

  • Preguntar por WhatsApp a las siete de la mañana

    «¿Qué facturas tengo vencidas?» Contesta al momento, y solo con lo que esa persona podría ver si abriera el programa.

  • Meter el trabajo desde el móvil

    Terminas una visita y le dictas al bot lo que hiciste. Él crea la tarea, la apunta al proyecto correcto y avisa a quien toca.

  • Dejar algo funcionando de noche

    Cada madrugada revisa qué clientes tienen factura vencida y proyecto parado, y te lo deja escrito para cuando llegues.

  • Usar el bot que ya montaste

    Si ya tienes tu propio asistente en Slack o en Telegram, no lo tiras: le das una llave y le dices por quién puede trabajar.

¿Te lo pregunta tu equipo técnico? Se conecta a /api/v1/mcp, con una llave que generas tú desde los ajustes de tu organización. Nada que instalar.

Lo que suelen preguntar

Ocho preguntas, contestadas

¿Sirve el bot que ya tengo?

Sí, y no hace falta que lo reescribas. Si tu bot habla MCP —lo hacen casi todos los que se montan hoy—, lo conectas dándole una llave y diciéndole por qué personas de tu equipo puede trabajar. El chat sigue siendo tuyo: Telegram, WhatsApp, Slack o tu propia aplicación.

¿Se puede volver loco y hacer un desastre?

No puede hacer nada que la persona por la que trabaja no pudiera hacer a mano. Y si aun así hace algo que no querías, entras en la lista de lo que hizo, ves el antes y el después de cada cosa, y le das a deshacer.

¿Y si se va de la empresa quien lo conectó?

No pasa nada, el agente sigue funcionando. Lo damos de baja a esa persona y la integración ni se entera, porque el agente no depende de ella. Solo queda apuntado quién lo conectó, por si alguien quiere preguntar.

¿Quién puede revisar y deshacer lo que hizo?

Quien tenga permiso para responder por los agentes, más el permiso de lo que se vaya a deshacer. Quien no puede anular facturas tampoco puede deshacer la factura de un agente. No hace falta haberlo conectado tú.

¿El Asistente de dentro también hace cosas solo?

No, y es a propósito. Con el Asistente estás tú delante: te enseña el cambio, lo ajustas si quieres y le das a aceptar. Ahí preguntarte no molesta, es la propia conversación. Con un agente no estás delante, y por eso el trato es al revés: hace y luego revisas.

¿Puedo apagarlo si me arrepiento?

En cualquier momento y de tres maneras: le quitas la llave y deja de entrar; le quitas una de las personas por las que puede trabajar; o lo pones «en revisión» y a partir de ahí te propone las cosas en vez de hacerlas.

¿Qué inteligencia artificial usa?

La que tú quieras. El Asistente de dentro funciona con tu propia cuenta de OpenAI, Anthropic, Gemini u otro proveedor: pones tu clave, la guardamos cifrada y no se vuelve a enseñar. Tu bot de fuera trae la suya; ese lado no lo tocamos.

¿Cuánto cuesta esto aparte?

Nada aparte. Va incluido en tu plan, igual que el resto del programa. Lo que pagas por tu bot —la cuenta de IA que use— es cosa tuya y no pasa por nosotros.

Cuéntanos qué querrías que hiciera tu bot

En cuarenta minutos te enseñamos qué podría hacer con tus datos, en nombre de quién, y cómo se ve la lista de lo que hizo el día que tengas que revisarla.

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